lunes, 17 de agosto de 2015

TE ESTABA ESPERANDO - PEU

- Acepta y suelta, acepta y suelta. Sii eso fue lo último que me dijo antes de llevarme de paseo.

Peu estaba sobre el jardín sentado, el frío se hacia presente y las estrellas lo acompañaban una noche más, como solía ser de costumbre desde que el recuerda, en su corta edad.
Espera que el Universo lo busque, que vuelva a llamarlo. Sabía que era el día y por esa razón es que armo una pequeña mochila con cosas que pensaba que iba a necesitar, un sombrero, gafas, una manta tejida por su abuela, su peluche preferido, y una gran botella de agua. Estaba listo.

-          Que grata sorpresa mi pequeño Peu.
-          Guauuuu, pasaron meses!!! Cuantas ganas de verte tenía Universo.Te estaba esperando! 
-          No estabas listo para otra aventura, otro viaje, y no suelo querer perder horas de vuelo – se escucha una picara carcajada.
-          ¿Cuál es el destino?

El universo sabia cual era el destino, pero quería que Peu lo lleve a el, ya que sentía que el pequeño estaba listo para pilotear la nave.

-          No será tan simple para mi, si para vos.
-          ¿Volvemos al mar?
-          ¿Necesitas volver al mar, te olvidaste algo?
-          Siempre con ese juego, no, no necesito volver al mar, ACEPTA Y SUELTA.
-          No es un juego, es una simple preguntita! De ser así, cambiaria el rumbo que planeábamos. Ambos.
-          Bueno estoy listo, estoy listo , estoy listo!! – Y alegremente Peu ya estaba ajustándose el cinturón y mirando por las ventanas.

La nave comenzó a volar, Peu estaba ansioso, el no sabia que este viaje seria únicamente guiado por él. Esperaba indicaciones que quizás ya no llegarían, o no en ese momento. Como el lo mencionaba ya estaba listo.

-          Y bien, dime ¿Qué es lo que vez?
-          Lugares desconocidos, pero me agradan!! Lo loco de todo esto es que veo los pensamientos de algunos de los que andan por allí afuera. Es increíble!!
-          ¿Y que te asombra de eso? 
-          Que muchas y muchos piensan algo parecido a mi, que les gusta volar como a mi, que aman las fresias, y saben que están presentes sin verlas, eso me pasa a mi, o vez aquel señor tiene la misma marca de nacimiento que yo, aquella de allá desayuna dos veces como yo. Esto es maravilloso!! ¿Cómo lo haces?
-          ¿Como hago que?
-          ¿Cómo haces para que pueda ver todo esto?
-          Peu yo ya no hago nada.
-          ¿ Y entonces?
-          Entonces estas despertando, y  vez a todos aquellos que siempre estuvieron, que forman parte de tu viaje. En otro momento quizás no podías porque solo estabas conectado con el viaje de ella.

Y Peu sonrío, ahora entendía porque ACEPTA Y SUELTA era tan importante, y porque el también iba a pilotear esta vez.


“Cuando nos aferramos a un solo viaje, nos perdemos de tantos que cuando nos topamos con ellos, nos damos cuenta que estaban, que nos suenan familiar, y que solo la causalidad de conectarnos con nuestro viaje, nos hará conectar con los viajes que tenemos que compartir…”



domingo, 21 de junio de 2015

Peu - Tu viaje, Su viaje.

La nave comenzó a moverse nuevamente, Peu observaba al universo detrás de sus grandes ventanas, era una imagen que muy pocas veces o mejor dicho jamás había visto, todo tan grande y a la vez tan pequeño, las estrellas sonreían y saludaban, detrás de cada una de ellas había un alma joven o vieja que había llegado hasta ese lugar, con un fin, una razón, una misión, pero que solo ellas lo sabían. Peu se preguntaba cuantos años tendrían algunas y también si alguna de ellas seria alguien cercano a el, pero hasta el momento eso era algo que el no podía saber.

-          Universo, que lindo es todo esto, me recuerda a algunos de los cuentos que suele leerme mi abuelo, grandes cosas en pequeños lugares y pequeñas cosas en grandes lugares, es una contradicción tan linda.

-          Peu estamos llegando y este es un momento que no se si volverás a vivirlo, te pido que estés atento a tus palabras, pero a las de tu corazón.


-          ¿Pero, adonde estamos llegando?

-          Tranquilo, vas a tener que sincerarte con una situación!

La nave se detuvo, las luces se encendieron, una escena esfumada entre las estrellas se hizo presente, era el Mar y era Alina, se la veía sonreír, se la veía alegre y al mismo tiempo se la veía adulta, como si dentro de ese cuerpo de niña estaría viviendo una mujer de unos 30 años.

-          ¿Es Alina? 

-          Si, claro que es ella, que es lo que vez?

-          Me resulta raro, siento como si fuese ya mayor…

-          Lo es, en la nave viajamos por diferentes tiempos como ya te lo mencione, podemos ir hacia adelante y hacia atrás, lo entiendes Peu?

-          Si, lo entiendo, pero ella me ve a mi más grande también o simplemente soy el niño que subió a la nave?

-          Ambos se ven grandes, es por eso que te pedí que pienses cada una de tus palabras y que escuches tu corazón.

Peu se acerco hacia Alina, le sonrío, tomo sus manos como aquel día frente al mar, ambos se miraban fijamente a sus ojos y sonreían, hasta que en su debido momento Alina pregunto que fue lo que sucedió, porque el no volvió el verano siguiente y el siguiente, y así durante muchos veranos, ella había quedado atrapada en esa espera.

-          Peu, ¿Por qué no volviste?

-          No lo se, supongo que mis veranos han cambiado de rumbo, en ese entonces con mi corta edad mis veranos pasaban por una decisión de mis padres.
-          Pero Peu, cuando creciste podrías haber venido a buscarme, yo te espere cada verano en el mismo lugar y cada verano me daba cuenta que todo a mi alrededor se movía, cambiaba de lugar, pero yo seguía ahí.

-          Alina, jamás pensé que ibas a seguir esperando, aun te pienso, pero es cierto mis palabras de niño han sido tan reales que era de esperarse que estés ahí, y hoy no se como pedirte perdón. El tiempo paso y seguramente has conocido como yo a alguien, te recuerdo cada día, pero mi historia ya es parte de otra historia.

-          No tenes que pedirme perdón, fui yo quien no debería haber esperado, simplemente dejar que las cosas sucedan si así tenia que ser y aceptar si no volvías, que es lo que sucedió. Cada verano lleve el mismo vestido, cada verano lleve galletas para compartirlas con vos, cada verano mire el mar de diferentes lugares y pude notarlo hambriento, tranquilo, miedoso, calido y hasta desesperado, sin embargo no pude notar nada de eso en mi, me mantuve siempre en el mismo lugar.

-          Deje que el tiempo pase, muchas noches llore, te extrañe, pero el tiempo paso y pude soltar esa energía triste y pude recordar ese grito de amor, ese te amo y pude quedarme con ese bello recuerdo y dejarte ir. Perdóname Alina. Si hubiese podido hacer que las cosas sean diferentes, si hubiese sabido que cada verano estabas ahí parada, jamás hubiese dicho aquellas palabras ese verano, que volvería.

-          Es bueno verte hoy, es bueno saber que has tenido muchas historias, que has dejado que el tiempo pase, que has respetado cada decisión del universo y que has podido soltar. Hoy este reencuentro me sirve para poder hacer lo que no hice en años, dejarte ir.

Alina miro a Peu y limpiaba sus lagrimas que se habían adueñado de sus mejillas, tomo sus manos como aquel día y le susurro en su oído: Peu te dejo ir, te suelto, te ame es cierto, llore muchos veranos y creí que ibas a volver, pero este encuentro lo ha cambiado todo, a veces es sabio el universo y poco sabios nosotros, te dejo ir, cuídate.

-          Nunca te olvide y nunca te olvidare, pero entiendo que hoy nuestros caminos van por lugares diferentes, cuídate!


Se abrazaron muy fuerte y Peu quedo mirando esa situación, desentendido, pero tranquilo dejo ir a Alina.

-          Universo, por que me la has quitado? Aun soy pequeño y ya me muestras que no esta, que no volverá!

-          Peu, hay cosas que se hacen presentes en el momento y no podemos verlas, o no queremos y eso implica que podemos quedarnos por mucho tiempo en la misma situación, observa, acepta y suelta.

-          ¿Quiere decir que mi amada Alina ya no será parte de este viaje?

-          Quiere decir que Alina será parte de su viaje.

-          Y así me lo dices?? Como si fuera algo que  no me afecta, Universo hoy soy un niño pero me duele tanto como le duele a ese adulto que vi hace un rato.

-          Peu, acepta y suelta, no sigas pensando en lo que no pudo ser o en lo que no será, estamos acá, este es tu viaje, disfrútalo…


Y Peu miro nuevamente por las enormes ventanas, triste, con una ilusión que se rompía, pero intentado comprender lo que el Universo le estaba queriendo decir, tu viaje por aquí y su viaje por allá, disfrútalo…



lunes, 1 de junio de 2015

L E O N A - Bosque

El día era frío y las nubes eran dueñas de un cielo claro pero oscuro al mismo tiempo. Los pájaros buscaban refugio y los árboles se pintaban de hojas para no ser dueños de la helada.
A lo lejos se escuchaban niños jugar, gritar, el bosque era enorme, lleno de pinos y árboles que a cualquier niño impactaban. Leona estaba entusiasmada con el juego, y entre risas hablaba con sus dos amigos.

-          Ahora cuento yo, vayan a esconderse, cuento hasta 100. 1, 2, 3, …. 100 , punto y coma el que no se escondió se embroma!

Leona se metió en el bosque, el Sol se hacia presente entre medio de las nubes, buscaba robarles protagonismo y al mismo tiempo, iluminaba un árbol gigante y lleno de hojas de un color bordo que con el sol iluminaban todo lo que estaba alrededor. Leona caminaba hacia el, era diferente, se distinguía entre los otros. Caminaba para llegar a él , quizás pensaba que sus amigos estaban detrás de ese enorme árbol …

-          Luli, Felipe, salgan!! Se que están por acá!!

Solo escuchaba las hojas del árbol, solo lo miraba a él, el tiempo pasaba y Leona no se acercaba al lugar donde estaba Felipe y tampoco donde estaba Luli.
Los niños salieron de sus escondites y llegaron al árbol donde Leona hacia minutos había contado hasta 100, ya no los buscaba ella, ahora ellos la buscaban a ella.

-          Leonaaaa, Leonaa!! Ya salimos, donde estas??

Y Leona seguía su viaje hacia ese árbol que tanto la impactaba, esas hojas la habían deslumbrado, ese árbol era todo lo que podía ver, se había perdido!

La noche se acercaba y la niña seguía sin aparecer, los niños sabían que  había pasado mucho tiempo, 30 minutos, y que era peligroso que llegue la noche y Leona siga perdida, comenzaron a gritar mas fuerte, buscaron a los padres y todos comenzaron la búsqueda.

-          Llegue! (grito Leona) …Que bello eres, impactante, un gran árbol …

En ese momento, cuando llego, Leona se dio cuenta que ante el impacto y la belleza de este árbol se había olvidado de sus amigos, del juego, de lo que estaba viviendo hacia algunos minutos, o horas. Y comenzó a gritar.

-          Chicos, chicos, vengan!! No juego más!

Leona estaba asustada, estaba perdida.
En ese momento llego su padre y sus amigos, abrazo fuerte a sus amigos y les explico lo sucedido.

-          Chicos , perdonen, comencé a entrar al bosque y me deje llevar por la belleza del árbol más grande y solo quería llegar a él, me deje llevar y me olvide que estaba con ustedes jugando. Perdón!!
-          Te perdonamos, pero nos asustamos, pensamos que no te íbamos a encontrar, cuando estamos jugando o haciendo algo pensamos que vos también estas haciéndolo, el árbol es lindo, pero somos tus amigos Leo! No lo hagas más. Teníamos miedo de perderte!

Su padre se acerco a Leona y le dijo:

-          Leona, los chicos y yo estábamos muy preocupados, hay millones de árboles y cosas que en la vida te van a llamar la atención, pero no por eso hija tenes que perder la atención en el resto, en este caso podrías haberte perdido y si eso sucedía hubiésemos estado muy tristes todos, me muero si te pasa algo. No lo vuelvas a repetir por favor.

Luli la miro a Leona y dijo:



- Leo la próxima que ningún árbol haga que te olvides de los demás, aparte en el bosque hay mucho más para mirar, mira ese pino chiquito! 



viernes, 22 de mayo de 2015

Peu y Universo


-         Universo este momento lo recuerdo como si fuera ayer, es esto real?
-          Peu, relájate y confía en este momento, en este tiempo, todo lo que veamos será tan real como lo fue en aquel momento.

Peu no dejaba de maravillarse por lo que veía, sonreía y miraba hacia el universo como si el también comprendiera lo que sentía. Las lágrimas caían sobre sus mejillas, estaba viviendo de nuevo momentos bellos que ya había disfrutado.

-          Aquí es, aquí es donde debemos detenernos…
-          Es este el momento que más me ha dolido en estos pocos años.
-          A veces debemos remontarnos a lo que tanto nos hizo sonreír y a lo que tanto nos hizo estar tristes, y no por que seamos masoquistas sino que hubo algo que no vimos o aprendimos en ese momento, no te preocupes Peu que no va a doler como dolió en aquel momento, es solo cuestión de que ambos lo veamos desde afuera y entendamos mejor.
-          Esta bien!! Confío en vos, estoy listo!!

La nave estaba estática, el tiempo se había detenido en un momento específico en un momento en el cual Peu estuvo triste.
Se lo veía inocente y pequeño, con un delantal naranja, con masas en sus manos y mirando por una ventana grande, allí detrás de esa ventana estaba su amiga Carlina, tomando la mano de su madre para poder subir a su auto.
Acto seguido entro la señorita y les informo que Carlina ya no concurriría a clases.

-          ¿Qué piensas de lo que vemos? Como sientes …
-          Guauuu, no recordaba muy bien ese momento, lo siento tan cercano, supongo que por que también me recuerda a Alina. Carlina era mi gran amiga, mi gran amor, de esos que uno tiene de pequeño, algo que nace en esa primera sonrisa entre juegos de té y dibujos con crayones grandes. Me sentí tan triste ese día, no comprendía muy bien, pero sabía que algo se iba de mí.
-          Desamor o distancia Peu, de eso se trato, no tiene que ver con la edad, ni con el tiempo, no lo marca un reloj ni lo apura el sol al salir. Se siente vacío, triste y hasta injusto. Pero a veces tiene que ser así. Sigamos viendo …

Ante la noticia dada por la señorita Peu miro a sus compañeros con una gran desilusión, al instante la maestra les contó que se iba a vivir a otro lugar, que su padre consiguió un trabajo en un lugar más lejano y que Carlina debía concurrir a otro jardín.
Peu indago porque no podría viajar hacia ese, y la maestra repitió que era lejos. Que seguirían seguramente en contacto.

-          Lo recuerdo!!
-          ¿Qué recuerdas?
-          Llegue a mi casa enojado, mi madre quiso hablarme y me enoje con ella. Llore solo en mi habitación, y arme un muro con mis legos, me rendí detrás de el, y llore hasta quedarme dormido. Mi madre me despertó y me dijo que sabia que Carlina se había mudado, pero que sepa que la volvería a ver… y no fue así, jamás volví a verla.
-          Y… ¿Crees que sabes de que se trata tu regreso a ese momento?
-          De Alina.
-          Ajam  ¿Por qué Alina?
-          Porque la ultima vez que la vi le dije que la volvería a ver como en aquel momento mi madre menciono por Carlina, pero no lo se, o si, creo que no sucederá, le mentí.
-          Te has mentido a ti Peu, no a ella.
-          ¿Sucederá?
-          Sucederá lo que busques que suceda, recuerda “Lo que buscas te esta buscando”. Quizás Carlina no te busco o tu no la has buscado o quizás si se buscan. Pero permíteme decirte que cada uno esta en el momento justo y en el lugar pautado.
-          En el momento justo y en el lugar pautado.

Peu se fue de ese recuerdo y volvió la nave a ponerse en movimiento, quizás la lección era confiar en el universo, o quizás simplemente era confiar en el tiempo…




lunes, 20 de abril de 2015

Leona y Felipe

     - Créeme lo que voy a contarte, porque es real, quizás pienses que fue mi imaginación pero si realmente crees que puedo ayudarte es esencial que confíe – dijo Leona a su amigo Felipe.

Leona conocía a Felipe desde sus primeros años, sus padres siempre fueron muy amigos, y crecieron prácticamente juntos, concurren al mismo colegio y suelen jugar y hablar cuando sus padres se juntan a cenar.

-          Dale Leona contame!!

-          La cosa es así, yo hasta hace unos meses le tenia mucho miedo a la oscuridad, si o si tenia que mantener la televisión prendida hasta el siguiente día. Pero un día decidí que no quería más tener miedo, y hable sola conmigo, en voz alta, y al otro día alguien me hablo.

-          Guauu, pero de que hablas Leona? Quién te hablo?

-          Asi como lo escuchas Feli, me hablo una voz muy suave y alegre. Era la lucecita del televisor.

-          Daaale, no me mientas!! Mira que yo siempre te creí todo…

-          Feli te digo la verdad, así fue, me dijo que había escuchado lo de la noche anterior y que podía ayudarme a dejar de tener miedo y así fue, ya no tengo miedo. Y desde ese día que no tuve más miedo, desapareció. No la escuche nunca más. La extraño pero me enseño algo que no voy a olvidar nunca. Si me crees puedo ayudarte con tu miedo, si no me crees es muy probable que al creer que soy una loca no escuches nada de lo que te digo.

-          Leo, siempre fuimos amigos! Y creo que es muy raro lo que decís, pero te creo. Y si quiero que me ayudes!!!

-          Gracias Feli, contame que te anda pasando, contame!

-          Estos días volví a tener miedo a estar solo, mi hermano se fue de mis abuelos y quede solo en mi habitación, y sentí mucho miedo. Me sentí solo, pequeño, asustado.

-          Ese tipo de miedos creo que hasta los adultos lo tienen, no? A veces tengo ese miedo, estoy sola mirando televisión, o sola jugando con mis muñecas y cuando me doy cuenta de eso, miro a mi alrededor y me viene el miedo, ese miedo de saber que estoy sola.

Leona sabia que ese miedo es uno de los miedos con los que más luchan niños y adultos, a nadie le gusta sentirse solo, nadie quiere estar solo, procuramos siempre estar para compartir momentos con nuestros seres amados, somos seres sociables, quien pensara que estar solo es la salvedad, tarde o temprano sabría que eso es un error, necesitamos del amor, de la comprensión, de la sonrisa compartida, necesitamos de un abrazo.

-          Si, todos tenemos ese miedo, pero en la noche cuando estoy solo me cuesta más, me da miedo estar solo. Y ya estoy grande para llevar el colchón a la habitación de mis padres – risas de Felipe.

-          Feli te voy a dar mi secreto, para los días de tristeza sonrío fuerte y canto. Para los días que tengo miedo a la oscuridad recuerdo la voz de mi amiga lucecita y para cuando tengo ese miedo a estar sola, me acuerdo que nunca estoy sola. Que son momentos, que tengo a mis padres, a mis primos, a mi perro, a mis amigos. Que nunca estamos solos.


-          Suena muy fácil, si que si!

-          Sii, suena fácil, pero así como suena también puede ser. Feli los miedos siempre van a estar presentes, y más ahora que somos chicos, o capaz que de grandes son más grandes. A veces veo en la televisión que los adultos son los superhéroes, pero también veo que lloran, que sufren y que tienen miedos.


-          Si, yo también lo veo. Y lo veo en mi hermano Luis, que ya vive solo y a veces lo vi llorar, el no lo sabe. Pero si, es como vos decís siempre vamos a tener miedos.

-          Claro que si! Y cuando sentí mucho miedo a la oscuridad, solo me quede a oscuras y me di cuenta que en algún momento iba a poder ver, que de a poco la luz aparecería. Y lo mismo cuando estoy sola, aparece mi mami para avisarme que esta la cena o mi padre para jugar conmigo.


-          Al final nada es lo que parece! Gracias Leona, me voy acordar de vos cuando sienta miedo de estar solo. Sos mi gran amiga!

-          Al final nada es lo que parece Feli, no tengas miedo, yo siempre voy a ser tu amiga!


Leona abrazo a Felipe, y los dos sonrieron, muchas veces los miedos nos paralizan, nos asustan, nos dejan parados en lugares desconocidos. Creemos que los miedos son los que frenan los caminos y solo somos nosotros que permitimos que eso suceda, cuando la oscuridad este presente solo hay que mirar más allá, para poder ver la luz. 

martes, 31 de marzo de 2015

L E O N A II

-          ¡¡¡Hermoso día!!! – repitió una y otra vez Leona.

Esa mañana, el sol brillaba sobre su ventana, y ella ya planeaba lo bien que la pasaría en el paseo con sus padres.
Apagó las luces de su habitación y cerró las ventanas. Todo quedó completamente oscuro, solo podía ver, muy  tenuemente, lo que la rodeaba. Pero solo una cosa quería  hacer: hablar con alguien, pero ese alguien ya no estaba.

-          ¡¡Pequeña amiga!!  - dijo muchas veces – Te espero…quiero que puedas ver que ya no hay miedo en mí, que ya comprendí. A la cuenta de 3 te apareces, 1, 2, 3…

 Pero la Luz no se hizo presente. Leona, con sus pequeños ojos llenos de lágrimas, se sentó a repasar todas sus charlas, todos sus consejos y cómo se habían conocido. Recordó que por momentos le había tenido miedo, desconfianza, pero que, finalmente, le supo enseñar sobre la luz en la oscuridad.
Salió de su habitación, encendió la luz, levantó la persiana y preparó su mochila. Las lágrimas ya no eran de tristeza, sino de alegría, por  haberla conocido .

-          Leona, ¿Estás lista? – preguntó su padre.
-          Siiii.  ¡Guardo mi sombrero y listo!

Leona colgó su mochila. En ella viajaban dos libros de fantasía, lápices de colores y una manzana. Su sombrero era quien acompañaba a su hermosa cabellera.

De un momento a otro estaban en la calle pedaleando hacia la plaza.

-          Pa, ¿Puedo hacerte una pregunta?
-          Claro que sí, dime.
-          ¿Alguna vez has dejado de ver a un amigo muy especial sin comprenderlo?
-          Si, a muchas personas. Sin ir más lejos, en cuanto lleguemos, te contaré una historia.
-          Siiii, ¡¡¡Me gustan las historias!!!
-          ¿Y quién se fue sin que lo comprendieras?
-          Después te cuento – sonrió Leona pícaramente.

Comenzaron a caminar hacia el banco. Era el banco en el cual el sol se sentaba todas las tardes, y de un momento a otro el sol ya fue parte de ellos. Y su padre comenzó su relato.

-          Te contaré una historia que me sucedió cuando era pequeño… Tenía cinco años cuando mis padres decidieron mudarse a otro barrio, eso implicaba que el jardín al que iba ya tenía un final anunciado. Tenía muchos amigos y amigas, pero me había hecho amigo de alguien muy especial: la portera del jardín, Margarita, ¡¡cómo olvidarla!!
Margarita era quien nos recibía todas las mañanas con una sonrisa gigante y quien nos animaba a entrar cuando no queríamos saber nada de dejar a nuestros padres y madres mirándonos a través de los grandes ventanales de vidrio. Ella nos hablaba unos segundos y luego, sin darnos cuenta, ya estábamos disfrutando de nuestro jardín.

-          ¿Y por qué era tan especial para vos, papi?
-          A mí no me gustaba separarme de mis padres, de niño era muy tímido y me costaba entrar en confianza con los demás, tenía muchos amiguitos, pero a pesar de eso siempre hacia la misma escena. Hoy, viéndolo de lejos, creo que quizás quería escuchar a Margarita para luego poder entrar con una sonrisa, y sus  palabras aparecían cuando los niños no queríamos entrar al jardín.

Leona estaba atenta a todo lo que su padre decía y, recostada sobre su regazo, miraba al cielo, aun sabiendo que el sol la invitaría a cerrar sus ojos.

-          El último día que fui al jardín fue muy triste. No podía comprender por qué alguien que era tan especial para mí ya no iba a estar en mi vida. Mis padres decidieron llevarme al colegio para poder terminar de embalar las cosas para la mudanza. Y ese día Margarita se despidió. Sabía que ya no nos veríamos. Me llamó antes de la hora de salida y nos sentamos en un banco. Me miró y me dijo: Rafa no estés triste por el nuevo jardín. Ella sabía que ese día yo había llorado  escondido en la sala. Siempre sabía todo. Tomó algo de su bolsillo y me lo dio. Era un pequeño cofrecito de madera. Yo era muy pequeño así que mucho no entendía. Pero supo explicármelo tan bien que al día de hoy todavía me acuerdo.

-          ¿Qué dijo?

-          Me dijo: este cofrecito es muy pequeño, pero tendrá sus grandes historias y recuerdos. Mencionó que no dejaríamos de ser amigos, que a pesar de que me mudase y vaya a otro colegio siempre íbamos a ser amigos. Que le había gustado conocer mi sonrisa al entrar contento al jardín, y que seguramente en esa nueva escuela alguien también iba a sonreír conmigo. Que quienes nos enseñan, ayudan y quieren siempre estarán presentes. De otro modo, pero presentes… En ese momento no comprendía muy bien como ella iba a estar presente sin estarlo, sin verla. Pero así fue durante todos estos años, ¡¡y tengo mi cofrecito guardado!!

-          ¡¡¡¡Quiero verlo al llegar a casa!!!! ¡¡¡Por favor!!!

-          Así que ese día cuando salí del jardín le di un abrazo fuerte, fuerte a Margarita y, a pesar de que en el auto lloré, tenía el cofre en mis manos que me recordaba a mi gran amiga.  Así que mi pequeña Leona, puedo decirte que por más distancias, cuadras, países u horas de distancia que nos separen de alguien que nos ha dejado un lindo recuerdo, siempre, de algún modo, va a estar presente . Por diferentes razones las personas a veces se distancian, alejan, sueltan, y eso nos pasa a todos, hija.

-          Sí, pero me pone triste no ver más a mi gran amiga.

-          Eso va a pasar, pero acordate de cuando reían… Cuando entré a mi nuevo jardín encontré a quien sonreírle antes de entrar. Me acuerdo de mi amiga Margarita aun hoy, pero también me acuerdo de lo que me enseñó en su momento aun siendo muy pequeño, ¡¡más pequeño que vos!!

-          Es una linda historia Pa, ¡¡me gustó!! Ya estoy cansada, ¿vamos?

-          Vamos, ¡tu madre nos espera para merendar!

Y así, Leona y su padre, subieron a sus bicicletas y emprendieron el camino de regreso a casa. Leona recordó  que su amiga “Lucecita”, le dejó una linda enseñanza: podía estar tranquila ante cualquier oscuridad, sabía que luego aparecería la luz, de a poco, y Rafa, su padre, le enseñó  la importancia de entrar y despedirnos siempre con una gran sonrisa.

Leona grito a lo lejos.

-          ¡El último que llega es cola de perro!

Siempre sonreía al decirle a su padre esa frase.

Y el respondía…

-          ¡¡¡El primero que entre es un Leónnnnnn!!!