domingo, 21 de junio de 2015

Peu - Tu viaje, Su viaje.

La nave comenzó a moverse nuevamente, Peu observaba al universo detrás de sus grandes ventanas, era una imagen que muy pocas veces o mejor dicho jamás había visto, todo tan grande y a la vez tan pequeño, las estrellas sonreían y saludaban, detrás de cada una de ellas había un alma joven o vieja que había llegado hasta ese lugar, con un fin, una razón, una misión, pero que solo ellas lo sabían. Peu se preguntaba cuantos años tendrían algunas y también si alguna de ellas seria alguien cercano a el, pero hasta el momento eso era algo que el no podía saber.

-          Universo, que lindo es todo esto, me recuerda a algunos de los cuentos que suele leerme mi abuelo, grandes cosas en pequeños lugares y pequeñas cosas en grandes lugares, es una contradicción tan linda.

-          Peu estamos llegando y este es un momento que no se si volverás a vivirlo, te pido que estés atento a tus palabras, pero a las de tu corazón.


-          ¿Pero, adonde estamos llegando?

-          Tranquilo, vas a tener que sincerarte con una situación!

La nave se detuvo, las luces se encendieron, una escena esfumada entre las estrellas se hizo presente, era el Mar y era Alina, se la veía sonreír, se la veía alegre y al mismo tiempo se la veía adulta, como si dentro de ese cuerpo de niña estaría viviendo una mujer de unos 30 años.

-          ¿Es Alina? 

-          Si, claro que es ella, que es lo que vez?

-          Me resulta raro, siento como si fuese ya mayor…

-          Lo es, en la nave viajamos por diferentes tiempos como ya te lo mencione, podemos ir hacia adelante y hacia atrás, lo entiendes Peu?

-          Si, lo entiendo, pero ella me ve a mi más grande también o simplemente soy el niño que subió a la nave?

-          Ambos se ven grandes, es por eso que te pedí que pienses cada una de tus palabras y que escuches tu corazón.

Peu se acerco hacia Alina, le sonrío, tomo sus manos como aquel día frente al mar, ambos se miraban fijamente a sus ojos y sonreían, hasta que en su debido momento Alina pregunto que fue lo que sucedió, porque el no volvió el verano siguiente y el siguiente, y así durante muchos veranos, ella había quedado atrapada en esa espera.

-          Peu, ¿Por qué no volviste?

-          No lo se, supongo que mis veranos han cambiado de rumbo, en ese entonces con mi corta edad mis veranos pasaban por una decisión de mis padres.
-          Pero Peu, cuando creciste podrías haber venido a buscarme, yo te espere cada verano en el mismo lugar y cada verano me daba cuenta que todo a mi alrededor se movía, cambiaba de lugar, pero yo seguía ahí.

-          Alina, jamás pensé que ibas a seguir esperando, aun te pienso, pero es cierto mis palabras de niño han sido tan reales que era de esperarse que estés ahí, y hoy no se como pedirte perdón. El tiempo paso y seguramente has conocido como yo a alguien, te recuerdo cada día, pero mi historia ya es parte de otra historia.

-          No tenes que pedirme perdón, fui yo quien no debería haber esperado, simplemente dejar que las cosas sucedan si así tenia que ser y aceptar si no volvías, que es lo que sucedió. Cada verano lleve el mismo vestido, cada verano lleve galletas para compartirlas con vos, cada verano mire el mar de diferentes lugares y pude notarlo hambriento, tranquilo, miedoso, calido y hasta desesperado, sin embargo no pude notar nada de eso en mi, me mantuve siempre en el mismo lugar.

-          Deje que el tiempo pase, muchas noches llore, te extrañe, pero el tiempo paso y pude soltar esa energía triste y pude recordar ese grito de amor, ese te amo y pude quedarme con ese bello recuerdo y dejarte ir. Perdóname Alina. Si hubiese podido hacer que las cosas sean diferentes, si hubiese sabido que cada verano estabas ahí parada, jamás hubiese dicho aquellas palabras ese verano, que volvería.

-          Es bueno verte hoy, es bueno saber que has tenido muchas historias, que has dejado que el tiempo pase, que has respetado cada decisión del universo y que has podido soltar. Hoy este reencuentro me sirve para poder hacer lo que no hice en años, dejarte ir.

Alina miro a Peu y limpiaba sus lagrimas que se habían adueñado de sus mejillas, tomo sus manos como aquel día y le susurro en su oído: Peu te dejo ir, te suelto, te ame es cierto, llore muchos veranos y creí que ibas a volver, pero este encuentro lo ha cambiado todo, a veces es sabio el universo y poco sabios nosotros, te dejo ir, cuídate.

-          Nunca te olvide y nunca te olvidare, pero entiendo que hoy nuestros caminos van por lugares diferentes, cuídate!


Se abrazaron muy fuerte y Peu quedo mirando esa situación, desentendido, pero tranquilo dejo ir a Alina.

-          Universo, por que me la has quitado? Aun soy pequeño y ya me muestras que no esta, que no volverá!

-          Peu, hay cosas que se hacen presentes en el momento y no podemos verlas, o no queremos y eso implica que podemos quedarnos por mucho tiempo en la misma situación, observa, acepta y suelta.

-          ¿Quiere decir que mi amada Alina ya no será parte de este viaje?

-          Quiere decir que Alina será parte de su viaje.

-          Y así me lo dices?? Como si fuera algo que  no me afecta, Universo hoy soy un niño pero me duele tanto como le duele a ese adulto que vi hace un rato.

-          Peu, acepta y suelta, no sigas pensando en lo que no pudo ser o en lo que no será, estamos acá, este es tu viaje, disfrútalo…


Y Peu miro nuevamente por las enormes ventanas, triste, con una ilusión que se rompía, pero intentado comprender lo que el Universo le estaba queriendo decir, tu viaje por aquí y su viaje por allá, disfrútalo…



lunes, 1 de junio de 2015

L E O N A - Bosque

El día era frío y las nubes eran dueñas de un cielo claro pero oscuro al mismo tiempo. Los pájaros buscaban refugio y los árboles se pintaban de hojas para no ser dueños de la helada.
A lo lejos se escuchaban niños jugar, gritar, el bosque era enorme, lleno de pinos y árboles que a cualquier niño impactaban. Leona estaba entusiasmada con el juego, y entre risas hablaba con sus dos amigos.

-          Ahora cuento yo, vayan a esconderse, cuento hasta 100. 1, 2, 3, …. 100 , punto y coma el que no se escondió se embroma!

Leona se metió en el bosque, el Sol se hacia presente entre medio de las nubes, buscaba robarles protagonismo y al mismo tiempo, iluminaba un árbol gigante y lleno de hojas de un color bordo que con el sol iluminaban todo lo que estaba alrededor. Leona caminaba hacia el, era diferente, se distinguía entre los otros. Caminaba para llegar a él , quizás pensaba que sus amigos estaban detrás de ese enorme árbol …

-          Luli, Felipe, salgan!! Se que están por acá!!

Solo escuchaba las hojas del árbol, solo lo miraba a él, el tiempo pasaba y Leona no se acercaba al lugar donde estaba Felipe y tampoco donde estaba Luli.
Los niños salieron de sus escondites y llegaron al árbol donde Leona hacia minutos había contado hasta 100, ya no los buscaba ella, ahora ellos la buscaban a ella.

-          Leonaaaa, Leonaa!! Ya salimos, donde estas??

Y Leona seguía su viaje hacia ese árbol que tanto la impactaba, esas hojas la habían deslumbrado, ese árbol era todo lo que podía ver, se había perdido!

La noche se acercaba y la niña seguía sin aparecer, los niños sabían que  había pasado mucho tiempo, 30 minutos, y que era peligroso que llegue la noche y Leona siga perdida, comenzaron a gritar mas fuerte, buscaron a los padres y todos comenzaron la búsqueda.

-          Llegue! (grito Leona) …Que bello eres, impactante, un gran árbol …

En ese momento, cuando llego, Leona se dio cuenta que ante el impacto y la belleza de este árbol se había olvidado de sus amigos, del juego, de lo que estaba viviendo hacia algunos minutos, o horas. Y comenzó a gritar.

-          Chicos, chicos, vengan!! No juego más!

Leona estaba asustada, estaba perdida.
En ese momento llego su padre y sus amigos, abrazo fuerte a sus amigos y les explico lo sucedido.

-          Chicos , perdonen, comencé a entrar al bosque y me deje llevar por la belleza del árbol más grande y solo quería llegar a él, me deje llevar y me olvide que estaba con ustedes jugando. Perdón!!
-          Te perdonamos, pero nos asustamos, pensamos que no te íbamos a encontrar, cuando estamos jugando o haciendo algo pensamos que vos también estas haciéndolo, el árbol es lindo, pero somos tus amigos Leo! No lo hagas más. Teníamos miedo de perderte!

Su padre se acerco a Leona y le dijo:

-          Leona, los chicos y yo estábamos muy preocupados, hay millones de árboles y cosas que en la vida te van a llamar la atención, pero no por eso hija tenes que perder la atención en el resto, en este caso podrías haberte perdido y si eso sucedía hubiésemos estado muy tristes todos, me muero si te pasa algo. No lo vuelvas a repetir por favor.

Luli la miro a Leona y dijo:



- Leo la próxima que ningún árbol haga que te olvides de los demás, aparte en el bosque hay mucho más para mirar, mira ese pino chiquito! 



viernes, 22 de mayo de 2015

Peu y Universo


-         Universo este momento lo recuerdo como si fuera ayer, es esto real?
-          Peu, relájate y confía en este momento, en este tiempo, todo lo que veamos será tan real como lo fue en aquel momento.

Peu no dejaba de maravillarse por lo que veía, sonreía y miraba hacia el universo como si el también comprendiera lo que sentía. Las lágrimas caían sobre sus mejillas, estaba viviendo de nuevo momentos bellos que ya había disfrutado.

-          Aquí es, aquí es donde debemos detenernos…
-          Es este el momento que más me ha dolido en estos pocos años.
-          A veces debemos remontarnos a lo que tanto nos hizo sonreír y a lo que tanto nos hizo estar tristes, y no por que seamos masoquistas sino que hubo algo que no vimos o aprendimos en ese momento, no te preocupes Peu que no va a doler como dolió en aquel momento, es solo cuestión de que ambos lo veamos desde afuera y entendamos mejor.
-          Esta bien!! Confío en vos, estoy listo!!

La nave estaba estática, el tiempo se había detenido en un momento específico en un momento en el cual Peu estuvo triste.
Se lo veía inocente y pequeño, con un delantal naranja, con masas en sus manos y mirando por una ventana grande, allí detrás de esa ventana estaba su amiga Carlina, tomando la mano de su madre para poder subir a su auto.
Acto seguido entro la señorita y les informo que Carlina ya no concurriría a clases.

-          ¿Qué piensas de lo que vemos? Como sientes …
-          Guauuu, no recordaba muy bien ese momento, lo siento tan cercano, supongo que por que también me recuerda a Alina. Carlina era mi gran amiga, mi gran amor, de esos que uno tiene de pequeño, algo que nace en esa primera sonrisa entre juegos de té y dibujos con crayones grandes. Me sentí tan triste ese día, no comprendía muy bien, pero sabía que algo se iba de mí.
-          Desamor o distancia Peu, de eso se trato, no tiene que ver con la edad, ni con el tiempo, no lo marca un reloj ni lo apura el sol al salir. Se siente vacío, triste y hasta injusto. Pero a veces tiene que ser así. Sigamos viendo …

Ante la noticia dada por la señorita Peu miro a sus compañeros con una gran desilusión, al instante la maestra les contó que se iba a vivir a otro lugar, que su padre consiguió un trabajo en un lugar más lejano y que Carlina debía concurrir a otro jardín.
Peu indago porque no podría viajar hacia ese, y la maestra repitió que era lejos. Que seguirían seguramente en contacto.

-          Lo recuerdo!!
-          ¿Qué recuerdas?
-          Llegue a mi casa enojado, mi madre quiso hablarme y me enoje con ella. Llore solo en mi habitación, y arme un muro con mis legos, me rendí detrás de el, y llore hasta quedarme dormido. Mi madre me despertó y me dijo que sabia que Carlina se había mudado, pero que sepa que la volvería a ver… y no fue así, jamás volví a verla.
-          Y… ¿Crees que sabes de que se trata tu regreso a ese momento?
-          De Alina.
-          Ajam  ¿Por qué Alina?
-          Porque la ultima vez que la vi le dije que la volvería a ver como en aquel momento mi madre menciono por Carlina, pero no lo se, o si, creo que no sucederá, le mentí.
-          Te has mentido a ti Peu, no a ella.
-          ¿Sucederá?
-          Sucederá lo que busques que suceda, recuerda “Lo que buscas te esta buscando”. Quizás Carlina no te busco o tu no la has buscado o quizás si se buscan. Pero permíteme decirte que cada uno esta en el momento justo y en el lugar pautado.
-          En el momento justo y en el lugar pautado.

Peu se fue de ese recuerdo y volvió la nave a ponerse en movimiento, quizás la lección era confiar en el universo, o quizás simplemente era confiar en el tiempo…




lunes, 20 de abril de 2015

Leona y Felipe

     - Créeme lo que voy a contarte, porque es real, quizás pienses que fue mi imaginación pero si realmente crees que puedo ayudarte es esencial que confíe – dijo Leona a su amigo Felipe.

Leona conocía a Felipe desde sus primeros años, sus padres siempre fueron muy amigos, y crecieron prácticamente juntos, concurren al mismo colegio y suelen jugar y hablar cuando sus padres se juntan a cenar.

-          Dale Leona contame!!

-          La cosa es así, yo hasta hace unos meses le tenia mucho miedo a la oscuridad, si o si tenia que mantener la televisión prendida hasta el siguiente día. Pero un día decidí que no quería más tener miedo, y hable sola conmigo, en voz alta, y al otro día alguien me hablo.

-          Guauu, pero de que hablas Leona? Quién te hablo?

-          Asi como lo escuchas Feli, me hablo una voz muy suave y alegre. Era la lucecita del televisor.

-          Daaale, no me mientas!! Mira que yo siempre te creí todo…

-          Feli te digo la verdad, así fue, me dijo que había escuchado lo de la noche anterior y que podía ayudarme a dejar de tener miedo y así fue, ya no tengo miedo. Y desde ese día que no tuve más miedo, desapareció. No la escuche nunca más. La extraño pero me enseño algo que no voy a olvidar nunca. Si me crees puedo ayudarte con tu miedo, si no me crees es muy probable que al creer que soy una loca no escuches nada de lo que te digo.

-          Leo, siempre fuimos amigos! Y creo que es muy raro lo que decís, pero te creo. Y si quiero que me ayudes!!!

-          Gracias Feli, contame que te anda pasando, contame!

-          Estos días volví a tener miedo a estar solo, mi hermano se fue de mis abuelos y quede solo en mi habitación, y sentí mucho miedo. Me sentí solo, pequeño, asustado.

-          Ese tipo de miedos creo que hasta los adultos lo tienen, no? A veces tengo ese miedo, estoy sola mirando televisión, o sola jugando con mis muñecas y cuando me doy cuenta de eso, miro a mi alrededor y me viene el miedo, ese miedo de saber que estoy sola.

Leona sabia que ese miedo es uno de los miedos con los que más luchan niños y adultos, a nadie le gusta sentirse solo, nadie quiere estar solo, procuramos siempre estar para compartir momentos con nuestros seres amados, somos seres sociables, quien pensara que estar solo es la salvedad, tarde o temprano sabría que eso es un error, necesitamos del amor, de la comprensión, de la sonrisa compartida, necesitamos de un abrazo.

-          Si, todos tenemos ese miedo, pero en la noche cuando estoy solo me cuesta más, me da miedo estar solo. Y ya estoy grande para llevar el colchón a la habitación de mis padres – risas de Felipe.

-          Feli te voy a dar mi secreto, para los días de tristeza sonrío fuerte y canto. Para los días que tengo miedo a la oscuridad recuerdo la voz de mi amiga lucecita y para cuando tengo ese miedo a estar sola, me acuerdo que nunca estoy sola. Que son momentos, que tengo a mis padres, a mis primos, a mi perro, a mis amigos. Que nunca estamos solos.


-          Suena muy fácil, si que si!

-          Sii, suena fácil, pero así como suena también puede ser. Feli los miedos siempre van a estar presentes, y más ahora que somos chicos, o capaz que de grandes son más grandes. A veces veo en la televisión que los adultos son los superhéroes, pero también veo que lloran, que sufren y que tienen miedos.


-          Si, yo también lo veo. Y lo veo en mi hermano Luis, que ya vive solo y a veces lo vi llorar, el no lo sabe. Pero si, es como vos decís siempre vamos a tener miedos.

-          Claro que si! Y cuando sentí mucho miedo a la oscuridad, solo me quede a oscuras y me di cuenta que en algún momento iba a poder ver, que de a poco la luz aparecería. Y lo mismo cuando estoy sola, aparece mi mami para avisarme que esta la cena o mi padre para jugar conmigo.


-          Al final nada es lo que parece! Gracias Leona, me voy acordar de vos cuando sienta miedo de estar solo. Sos mi gran amiga!

-          Al final nada es lo que parece Feli, no tengas miedo, yo siempre voy a ser tu amiga!


Leona abrazo a Felipe, y los dos sonrieron, muchas veces los miedos nos paralizan, nos asustan, nos dejan parados en lugares desconocidos. Creemos que los miedos son los que frenan los caminos y solo somos nosotros que permitimos que eso suceda, cuando la oscuridad este presente solo hay que mirar más allá, para poder ver la luz. 

martes, 31 de marzo de 2015

L E O N A II

-          ¡¡¡Hermoso día!!! – repitió una y otra vez Leona.

Esa mañana, el sol brillaba sobre su ventana, y ella ya planeaba lo bien que la pasaría en el paseo con sus padres.
Apagó las luces de su habitación y cerró las ventanas. Todo quedó completamente oscuro, solo podía ver, muy  tenuemente, lo que la rodeaba. Pero solo una cosa quería  hacer: hablar con alguien, pero ese alguien ya no estaba.

-          ¡¡Pequeña amiga!!  - dijo muchas veces – Te espero…quiero que puedas ver que ya no hay miedo en mí, que ya comprendí. A la cuenta de 3 te apareces, 1, 2, 3…

 Pero la Luz no se hizo presente. Leona, con sus pequeños ojos llenos de lágrimas, se sentó a repasar todas sus charlas, todos sus consejos y cómo se habían conocido. Recordó que por momentos le había tenido miedo, desconfianza, pero que, finalmente, le supo enseñar sobre la luz en la oscuridad.
Salió de su habitación, encendió la luz, levantó la persiana y preparó su mochila. Las lágrimas ya no eran de tristeza, sino de alegría, por  haberla conocido .

-          Leona, ¿Estás lista? – preguntó su padre.
-          Siiii.  ¡Guardo mi sombrero y listo!

Leona colgó su mochila. En ella viajaban dos libros de fantasía, lápices de colores y una manzana. Su sombrero era quien acompañaba a su hermosa cabellera.

De un momento a otro estaban en la calle pedaleando hacia la plaza.

-          Pa, ¿Puedo hacerte una pregunta?
-          Claro que sí, dime.
-          ¿Alguna vez has dejado de ver a un amigo muy especial sin comprenderlo?
-          Si, a muchas personas. Sin ir más lejos, en cuanto lleguemos, te contaré una historia.
-          Siiii, ¡¡¡Me gustan las historias!!!
-          ¿Y quién se fue sin que lo comprendieras?
-          Después te cuento – sonrió Leona pícaramente.

Comenzaron a caminar hacia el banco. Era el banco en el cual el sol se sentaba todas las tardes, y de un momento a otro el sol ya fue parte de ellos. Y su padre comenzó su relato.

-          Te contaré una historia que me sucedió cuando era pequeño… Tenía cinco años cuando mis padres decidieron mudarse a otro barrio, eso implicaba que el jardín al que iba ya tenía un final anunciado. Tenía muchos amigos y amigas, pero me había hecho amigo de alguien muy especial: la portera del jardín, Margarita, ¡¡cómo olvidarla!!
Margarita era quien nos recibía todas las mañanas con una sonrisa gigante y quien nos animaba a entrar cuando no queríamos saber nada de dejar a nuestros padres y madres mirándonos a través de los grandes ventanales de vidrio. Ella nos hablaba unos segundos y luego, sin darnos cuenta, ya estábamos disfrutando de nuestro jardín.

-          ¿Y por qué era tan especial para vos, papi?
-          A mí no me gustaba separarme de mis padres, de niño era muy tímido y me costaba entrar en confianza con los demás, tenía muchos amiguitos, pero a pesar de eso siempre hacia la misma escena. Hoy, viéndolo de lejos, creo que quizás quería escuchar a Margarita para luego poder entrar con una sonrisa, y sus  palabras aparecían cuando los niños no queríamos entrar al jardín.

Leona estaba atenta a todo lo que su padre decía y, recostada sobre su regazo, miraba al cielo, aun sabiendo que el sol la invitaría a cerrar sus ojos.

-          El último día que fui al jardín fue muy triste. No podía comprender por qué alguien que era tan especial para mí ya no iba a estar en mi vida. Mis padres decidieron llevarme al colegio para poder terminar de embalar las cosas para la mudanza. Y ese día Margarita se despidió. Sabía que ya no nos veríamos. Me llamó antes de la hora de salida y nos sentamos en un banco. Me miró y me dijo: Rafa no estés triste por el nuevo jardín. Ella sabía que ese día yo había llorado  escondido en la sala. Siempre sabía todo. Tomó algo de su bolsillo y me lo dio. Era un pequeño cofrecito de madera. Yo era muy pequeño así que mucho no entendía. Pero supo explicármelo tan bien que al día de hoy todavía me acuerdo.

-          ¿Qué dijo?

-          Me dijo: este cofrecito es muy pequeño, pero tendrá sus grandes historias y recuerdos. Mencionó que no dejaríamos de ser amigos, que a pesar de que me mudase y vaya a otro colegio siempre íbamos a ser amigos. Que le había gustado conocer mi sonrisa al entrar contento al jardín, y que seguramente en esa nueva escuela alguien también iba a sonreír conmigo. Que quienes nos enseñan, ayudan y quieren siempre estarán presentes. De otro modo, pero presentes… En ese momento no comprendía muy bien como ella iba a estar presente sin estarlo, sin verla. Pero así fue durante todos estos años, ¡¡y tengo mi cofrecito guardado!!

-          ¡¡¡¡Quiero verlo al llegar a casa!!!! ¡¡¡Por favor!!!

-          Así que ese día cuando salí del jardín le di un abrazo fuerte, fuerte a Margarita y, a pesar de que en el auto lloré, tenía el cofre en mis manos que me recordaba a mi gran amiga.  Así que mi pequeña Leona, puedo decirte que por más distancias, cuadras, países u horas de distancia que nos separen de alguien que nos ha dejado un lindo recuerdo, siempre, de algún modo, va a estar presente . Por diferentes razones las personas a veces se distancian, alejan, sueltan, y eso nos pasa a todos, hija.

-          Sí, pero me pone triste no ver más a mi gran amiga.

-          Eso va a pasar, pero acordate de cuando reían… Cuando entré a mi nuevo jardín encontré a quien sonreírle antes de entrar. Me acuerdo de mi amiga Margarita aun hoy, pero también me acuerdo de lo que me enseñó en su momento aun siendo muy pequeño, ¡¡más pequeño que vos!!

-          Es una linda historia Pa, ¡¡me gustó!! Ya estoy cansada, ¿vamos?

-          Vamos, ¡tu madre nos espera para merendar!

Y así, Leona y su padre, subieron a sus bicicletas y emprendieron el camino de regreso a casa. Leona recordó  que su amiga “Lucecita”, le dejó una linda enseñanza: podía estar tranquila ante cualquier oscuridad, sabía que luego aparecería la luz, de a poco, y Rafa, su padre, le enseñó  la importancia de entrar y despedirnos siempre con una gran sonrisa.

Leona grito a lo lejos.

-          ¡El último que llega es cola de perro!

Siempre sonreía al decirle a su padre esa frase.

Y el respondía…

-          ¡¡¡El primero que entre es un Leónnnnnn!!!


martes, 24 de marzo de 2015

LEONA


Leona dormía sola en su cama; una noche oscura y muy silenciosa, le temía a la oscuridad y creía que cualquier cosa podría salir de su placard en el primer instante en que cerrara sus ojos, temía por sus muñecas, temía por sus fotografías y sobre todo  por sus libros.  

Esa noche Leona supo que algo sentía en ella, que quizás ese miedo podía ser transformado en súper poder, con tan solo 8 años se levantó de su cama y comenzó a caminar por su habitación oscura, intentando pensar en todos esos miedos que esa noche se había prometido dejar de sentir.  Se paró sobre su alfombra tejida y diseñó todas las imágenes que podían asustarla en ese momento: un enorme monstruo vestido de verde con ojos grandes diciéndole a gritos que le de sus muñecas, o un fantasma gris exigiéndole que abandone a sus libros más preciados o quizás algún vampiro entrometido pidiéndole que ya no cante más por las mañanas. 
Leona estaba segura de que si su imaginación lograba transformarse, ese día ya no le temería a la oscuridad. Tomó su almohadita, la abrazó y se dijo:  

  • Leona hoy es el día, hoy es el día en que todo tu miedo será un poder.  

La noche siguiente la niña comenzó a escribir en su diario historias que seguramente calmarían su miedo la noche siguiente. 

  • Leona, ¿a que le temes?  - preguntó una pequeña luz encendida en un televisor.  
  • ¿Qué? ¿Quién me habla? – indagó la niña con su almohadita cubriendo sus ojos.  
  • Yo, soy la pequeña luz que miras todas las noches antes de dormir, ¡mírame, no te haré daño!  
  • ¡No es posible que una pequeña luz me hable, debo estar soñando!  
  • Claro que si es posible, te estoy hablando a ti y te pido que contestes porque me da sueño y en cualquier momento me apagaré 
  • No, espera, ¿dime cómo es que me hablas? 
  • No puedo decirte cómo es que te hablo, pero sí puedo decirte que ayer te escuché, te escuché hablar en voz alta y entendí que quizás necesitarías ayuda para poder obtener ese poder que tanto deseas. 
  • ¡¡Guauu!! Sí que a veces me sorprendo. Y contamemo sería tu ayuda.  
  • Por empezar voy a pedirte un favor yo a vos, y es que no prendas la televisión tantas horas por día, que evites que se encuentre prendida sin que nadie la mire, ya que esa energía me genera perdida de energía a mí, y por lo tanto tendría menos horas para hablar contigo por las noches.  
  • Está bien, ¡¡lo prometo!!  
  • Gracias, por hoy es solo esto, ya estoy cansada y tengo que recargar energías. 

Esa noche Leona logró dormir más tranquila, sabía que alguien más estaba en su habitación y que esa oscuridad era menos intensa. Había Luz.  

Ese día concurrió al colegio como todos los días, su madre la esperaba  al horario del almuerzo como todos los días y luego llegaba el momento en que Leona miraba, recostada, su programa preferido . Esa tarde se acostó tan cansada que olvidó apagar su televisor. Leona despertó de su siesta y se dio cuenta de que la tv seguía prendida, agarró el control remoto y la apagó. Comenzó a pensar cuanto tiempo había robado de energía a su nueva amiga la pequeña Luz.  
Se sumergió en sus libros y leyó historias de esas que tanto le agradaban, de caminos y campos grandes, de animales valientes y felices.  

Llegó la noche, ese momento que antes era tan oscuro para ella, pero ahora tenía más color, más luz, se acercó a la habitación de sus padres, los saludó y de inmediato corrió a su cama para comenzar esa charla tan esperada.  

  • ¿Estas ahí? … pequeña luz, ¡aquí estoy!  

Y el silencio se hizo presente. Su rostro decía más que mil palabras, la luz no hablaba, la luz no estaba.  

  • Era de esperar, no fue más que un simple sueño, o quizás mi imaginación – suspiró leona con sus ojos brillosos. 

Al día siguiente como todas las mañanas desayunó y conversó con su madre sobre sus tareas escolares, era sábado y pidió a sus padres que la llevasen  a la plaza , quería pasar el menor tiempo posible en su casa. No pensó ni en su programa favorito, ni en nada, solo quería estar fuera de su casa.  
Regresó cansada, cenaron su comida preferida; pollo con puré de calabazas y mucho queso acompañándolo. Al terminar la cena ingresó a su habitación y se recostó en su cama, su madre se acercó a saludarla y la interrogó sobre su televisión, si estaba funcionando bien ya que veía que en todo el día no lo había encendido, Leona le dijo que la aburría últimamente. Conversó un rato con ella y luego le dio un beso de las buenas noches.  

  • ¡Que descanses mami!  

Cerró sus ojos y apretó fuerte su almohadita como todas las noches.  

  • ¿¿Duermes?? Aquí estoy, con mucha energía, ¡¡ que hoy me has cuidado!! – susurró la pequeña luz. 
  • ¡Ah, ahí estas! Creí que era un sueño, o simplemente mi imaginación. Ya no estoy soñando ¿¿verdad??  
  • ¿¿Qué, qué dices?? ¿¿Qué hablas?? Hablo contigo y tu conmigo. ¿Estás lista?  
  • Si estoy lista, ¿¿para qué?? ¿Para que te apagues?  
  • No, claro que no pequeñita, pregunto si estas lista para tu súper poder.  
  • ¿De qué hablas?  
  • ¿No recuerdas que has dicho que transformarías ese miedo a la oscuridad en un súper poder? 
  • , que lo recuerdo, pero no cómo se hace, creo que eso solo se ve en los programas de televisión y también en historias. Yo simplemente soy una niña que le tiene miedo a la oscuridad  y que habla con una pequeña luz. 
  • Bueno tampoco soy tan pequeña, ¡¡más respeto conmigo pequeñita!!  
  • Bueno perdón, ¡¡no te enojes!! Te diré que estoy lista para que me digas que hacer. 
  • Con trampas no es la historia, cuando estés lista de verdad te lo diré, por el momento duerme, que escuché que tu madre dijo que mañana irás al  campo. 


Y la luz se apagó, ya no estaba.  

Leona se dio vuelta mirando  la pared y se durmió rápidamente. 

Al día siguiente la esperaba un grandioso día de campo en familia, irían al campo de sus abuelos, un lugar magnifico al que Leona amaba ir. Había animales, grandes caballos con pelos claros, oscuros, muchos pollitos corriendo por toda la laguna, conejos saltarines y gallinas, a las que la niña miraba siempre con admiración, quizás sin saberlo. 
La noche se fue acercando y decidieron retomar viaje hacia la casa, la pequeña se durmió en el trayecto.  
Al llegar a la casa, Leona se bañó, cenó con sus padres y conversó muy poco, ya que estaba muy cansada, saludó y se sumergió rápido en su habitación. Apagó las luces, apretó su almohadita y sonrío.  

  • Aquí estoy de nuevo, puede ser que sea el momento – y la luz se hizo presente. 
  • ¿¿Cómo sabes cuándo es el momento??  
  • ¿Cómo sabes cuando tienes miedo?  
  • Porque lo , lo siento, siento temor de abrir mis ojos, de ver, si tengo calor me taparé igual y si tengo frío me taparé hasta la cabeza, y si quiero ir al baño iré corriendo y luego regresaré corriendo y haré ruido para que mis padres sepan que me levanté y así me protegerán por si algún monstruo se acerca. Simplemente se cuándo tengo miedo, lo siento.  
  • Bueno yo te diré como es que que ahora es el momento de que activemos tu súper poder. 
  • Si, ¡por favor!  
  • Mira estos años que vivo aquí en tu habitación he notado lo valiente que eres, te he visto sonreír por las noches cuando sueñas y te he visto leer historias largas y algunas reales, he notado que te levantas siempre a horario, que te destapas por las noches cuando tienes calor, que vas pocas veces al baño y que cada vez que estas por hacer un ruido que pueda despertar a tus padres haces hasta lo imposible para no hacerlo. He visto esa noche de mucho frío, como te tapaste con ropas de tu placard para no despertar a tu madre y pedirle una frazada y he visto como proteges a tu prima menor cuando se queda a dormir, me han encantado las historias que le cuentas. Lo he visto todo.  
  • ¡¡Sabes mucho de !! Me sorprendes, como es que has estado todo este tiempo aquí y nunca me has hablado o me has hecho saber que estabas. 
  • Vos no lo precisabas, vos no creías que podía haber una pequeña luz en medio de esas noches tan aterradoras y temerosas en tu habitación. Eso es lo que también he visto. 
  • No lo sabía, no sabía que podía hablarte.  
  • Es que no hablo con todos los niños temerosos ¿sabes?, solo hablo con aquellos que quieren el súper poder. ¡¡Es complicado!!  
  • ¿¿Cuéntame has conocido más niños y niñas??  
  • , he conocido a dos niños que tú conoces mucho. Pero no he podido hablar con ellos.  
  • Cuéntame quienes son. 
  • Son tu madre y tu tío, cuando estaba en la habitación de ellos cuando eran pequeños. Tu madre siempre fue valiente, no le temía a nada, así que mi presencia fue inexistente y tu tío, él siempre se dormía rápido.  
  • Claro, ¿cómo no lo pensé?, si antes vos eras la televisión de mi madre y mi tío, solo a ellos conociste. ¡Bah!, mejor dicho la luz. 
  • Claro solo a ellos y ahora a ti. Pero bueno vamos a lo nuestro que ya comienzo a cansarme. 
  • Si, cuéntame. 
  • Bien Leona, llego el momento de que seas dueña de ese súper poder tan preciado, de que te conviertas en una gran heroína, ¿¿conoces sobre héroes??  
  • Muy poco, solo lo que veo en programas, como ya te he dicho.  
  • Así es, todos conocen sobre los héroes de televisión, pero pocos conocen sobre los héroes que vemos a diario, sobre los héroes que viven con nosotros. Un héroe no es solo aquel que puede volar o aquel que puede levantar muchos autos juntos, o transformar una casa en un hielo gigante, o aquel que pelea contra todos los villanos del mundo, hay muchos héroes, en todos lados, hasta los animales son héroes. Y los poderes son más simples, más reales, cercanos. Lo importante para los héroes es saber que pueden, no importa contra qué, no es contra algo, es para algo, no te olvides de eso, no van contra algo van para algo. 
  • Si, te sigo, ¡esto se pone interesante!  
     ¿Recuerdas la noche que llovía mucho y se había cortado la luz?  
  • Si, fue uno de los días que más recuerdo haber tenido miedo. 
  • Ese día fue cuando te conocí, eras pequeña y recuerdo haberte visto sentada en la punta de la cama muchas horas, y como siempre te acompañaba tu almohadita, ella que te acompaña siempre. Quería comenzar a hablarte porque sentía muy cercano ese miedo que tenías, sabía que podías llegar a necesitarme, pero también sabía que podías llegar a asustarte al ver que una luz ínfima te hablaba. Así que decidí observarte y esperar a que llegase  el momento. Y aquella noche en que te prometiste transformar el miedo en un súper poder decidí que era el momento. Y, por sobre todas las cosas, que comenzaras  a escribir tus historias me dio la pauta de que estabas lista para sumergirte en tu propia historia, en tu propio súper poder.  
  • ¡Guau! ¡ que tienes un súper poder vos lucecita!  
  • No, yo simplemente ilumino cuando no estoy cansada, nada más.  
  • Es mucho lo que haces, de verdad.  
  • Entonces Leona es el momento. El primer paso para que pruebes tu súper poder es que en la noche  luches contra los monstruos que intentan llevarse tus muñecas, y ya sabrás como hacerlo – y en ese instante la luz se apagó. 
  • ¿¿Pero que tengo que usar?? ¿Qué poder?  

Esa noche Leona pensó en cómo podría luchar contra esos monstruos, en que debía hacer, recordó algunas de sus películas favoritas, y pensó en las cosas en las que ella sentía tener poderes, hasta quedarse dormida.  

La noche siguiente la lucecita volvió a aparecer… 

  • ¿Y? ¿Cómo te ha ido ayer,  Leona?  
  • No pude encontrar el poder, es bien difícil.  
  • ¿¿Y los monstruos aparecieron??  
  • Mmmm, no, no han aparecido, es raro, pero estuve pensando en cómo derrotarlos y ni aparecieron. 
  • Muy bien, has podido contra ellos, tu poder se ha activado . Ahora falta que actives el siguiente. Y en este que vas a tener que poner mucho amor.  
  • Pero ¿cómo? Nuevamente no sabré como encontrarlo. 
  • Si lo sabrás, esta noche tendrás que luchar contra los fantasmas que intentan robar tus libros y aquel vampiro que no te deja cantar, contra ellos pasarás la prueba hoy, recuerda poner mucho amor – y nuevamente la luz se apagó. 

Leona comenzó a pensar en cómo hacer, cómo lograr luchar contra esos miedos tan profundos que sentía desde niña, ese fantasma que la aterraba, que quizás se llevaría sus libros y ese vampiro que la amenazaba con que ya no cante en las mañanas. Los libros para ella eran un mundo, amaba leer historias y sentir que está viviendo con los personajes, que podía mirarlos y cantar lo era todo, la llevaba a otro mundo, le generaba una sensación única, era libre.  
La niña comenzó a pensar en el amor que tenía por sus libros y cuánto sufriría si algún fantasma se los llevaba, pensó en como poder protegerlos, cómo  cuidarlos, en qué poder debía utilizar, cansada de pensar comenzó a cantar y cada segundo era una canción o melodía diferente, cantó tanto que terminó por quedarse dormida.  

A la mañana siguiente recordó que no había podido activar el segundo poder. Se lamentó por ello y procuró no ingresar en su habitación hasta que llegase  la noche.  
Y esa noche llegó , se tapó hasta la cabeza e intentó dormirse. 

  • ¡¡Leona, leona!! – insistió la luz. 
  • Me da vergüenza.  
  • ¿Qué es lo que te da vergüenza niña?  
  • No haber podido. Y que has aparecido con tanto esfuerzo las noches.  
  • ¿Y quién dijo que no has podido?  
  • Yo.  
  • Leona, durante estas dos noches, ¿han aparecido los monstruos, fantasmas y vampiros?  
  • No, no aparecieron. 
  • ¿Y entonces?  
  • Entonces fue casualidad.  
  • Niña, niña que poca fe tienes en tus poderes. Presta atención.  
  • Te escucho.  
  • La primera noche tu poder se ha notado impecablemente, has podido vencer a los monstruos y has cuidado muy bien a tus muñecas. Los venciste con uno de los poderes más poderosos que tienen los humanos, los pensamientos lindos. 
  • ¿¿Qué??  
  • ¡Déjame terminar Leona!  Ese poder es de mis favoritos, cualquier cosa linda que traigan a su mente es tan poderosa que de inmediato los puede hacer sonreír y también olvidarse de cualquier tipo de miedo que tengan, es rápido y mágico. ¡Bien Leona!  
  • Me sorprendes… ¿y el segundo? 
  • El segundo poder es aún más mágico y poderoso, es el poder del amor y los sueños. Cuando sentimos amor hacia alguien o algo podemos desaparecer cualquier fantasma, sean miles y millones, si ponemos amor para eso podemos vencer esos miedos. Amas tanto a tus libros que solo pensaste en lo bien que te hacen y en que disfrutas cuando los lees, y ese es un verdadero poder. El poder de amar algo o a alguien. Y por último ya ningún vampiro te molestó, amas tanto cantar que tu propio canto lo ha hecho desaparecer. Leona cuando amas hacer algo no lo dejes, solo de esa manera un vampiro no podrá llevárselo. Si mantienes siempre tus dos poderes activos no vas a temerle a ningún tipo de oscuridad ya. 
  • ¡¿Así que amor y pensamientos lindos?! 
  • Si mi niña, has cumplido, ¡ya eres toda una heroína!  
  • Ahora puedo salvar gente y lugares y volar … 
  • No tan rápido señorita, ahora puedes salvarte a ti y eso es lo principal para poder salvar a otros.  Puedes tenerlo en cuenta, puedes contar tus historias y ayudar a que otros niños y niñas ya no le teman a la oscuridad, enséñales cómo ir con sus pensamientos lindos y como amar todo lo que hacen y cómo luchar por sus sueños y abrazarlos. 
  • ¡ que me has sorprendido lucecita, que eres poderosa!  
  • No Leona, aquí la poderosa has sido , supiste cuidarme, gracias por no encender tanto la televisión eso me ha dado más vida. Y ya ves,  los héroes y heroínas están en todos lados, no solo en los televisores.